Pintura Caballete Humedades

Pintar un cuadro es o muy sencillo o imposible. O eso dicen. Y en esas nos encontramos. Nos encanta pintar y expresar nuestras ideas sobre un cuadro. En ocasiones tiene éxito y muchas otras no nos termina de salir. Pero lo volvemos a intentar. ¿Tu asimismo tienes esas inquietudes? Tanto si estás buscando Pintura Caballete Humedades u otro producto de la categoría de Caballete esta web es para ti. Hemos desarrollado la web compendiando productos relacionados con tu búsqueda para que encontrar lo que necesites sea más fácil.

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pintar con óleo en 6 etapas

1. Elegir el tema

¿Eres principiante? Comienza llevando a la práctica con temas fáciles , como naturalezas fallecidas. A continuación , podrás abordar temas más complejos, retratos o paisajes.

Una fotografía te dejará trabajar sin obligaciones de tiempo y, si no tienes idea dibujar, calcar el modelo en el soporte.

2. Composición del cuadro

Encuentra un hilo conductor que una los distintos elementos (líneas, formas, colores, luz) de una escena en un todo congruente. ¡Tu intuición es tu mejor aliada!
Un ángulo insólito realzará el interés del cuadro. Mira el tema centrándote en un aspecto o captando el grupo de la escena. Para ello , utiliza una ventana recortada en un cartón o forma un marco con tus manos. Si trabajas con una foto , encuádrala con tiras de papel.
Prueba tus ideas sobre el papel: efectúa todos los bocetos que sean necesarios , variando los encuadres y los juegos de luces sombras.

3. Dibujo previo

Se trata más de una «guía de encuadre» que se un genuino dibujo. No es una época obligatoria, pero resulta ser muy útil para ir aplicando luego los colores.

Sobre el soporte, haz un boceto del tema con carboncillo, sin olvidar pulverizar un fijante para evitar que se ensucien los colores; o con lapicero , muy tenuemente para que no se transparente por medio de la pintura; o con óleo o acrílico, usando un color muy neutro y diluido.
¿No andas seguro de tu destreza con el lapicero? Traslada los principales trazos del modelo utilizando la técnica de la cuadrícula o un papel de calco si trabajas a partir de una foto.
Trabaja a enormes líneas, ve a lo fundamental : no procures reproducir fielmente la escena en sus mucho más mínimos datos , o recargarás tu cuadro ineficazmente.

Truco: Mira el tema con los ojos medio cerrados, de esta manera se resumirá a manchas de colores y masas turbias. Esto te va a ayudar a remover los datos superfluos y a simplificar las formas que lo conforman.

4. Cubierta de preparación

Para que la pintura se adhiera bien y se seque sin resquebrajarse, tienes que utilizar una cubierta de fondo fina.
¿Blanca o de color? Un fondo blanco ilumina los tonos, algo ideal para los temas ricos en color. Un fondo de color proporciona un tono de base que unificará el cuadro: elige el color en función de la tonalidad final que quieres para el cuadro (cálida, fría, clara, oscura ).
Emplea una pintura bien diluida y espera que se seque antes de pasar a las etapas siguientes.
También puedes emplear pintura acrílica, que seca más rápido.

Truco: Para comprobar si el fondo está seco, pasa sutilmente el índice por diferentes lugares : si no tiene ningún resto de pintura (aunque la área la impresión de estar pegajosa ) vas a poder utilizar la capa siguiente.

5. Poner las capas de color

El color se marcha aplicando con la superposición de capas. Empieza por las zonas de luces y sombras, rellena las considerables zonas de color y después trabaja con paciencia, superponiendo capas de colores cada vez más intensos.

Tienes que respetar la regla de oro de la pintura al óleo: pintar « graso sobre magro ». Cada cubierta sobrepuesta tiene que ser levemente mucho más «grasa», es decir , rica en aceite, que la anterior. Para ello , diluye bastante las primeras capas y cada vez menos las próximas. Si no, tu cuadro podría resquebrajarse transcurrido un tiempo.
Segunda regla básica: espera que la capa de pintura esté bien seca antes de aplicar la siguiente.

Hay otra técnica, mucho más rápida, destinada a pintores más expertos : la pintura « alla prima ». Usada al aire libre o con un modelo para capturar la espontaneidad de una escena, deja terminar el cuadro en solo una sesión, en tanto que cada cubierta de color se aplica sobre la anterior aún fría

6. Capas finales y retoques

Ahí es donde se realiza el auténtico trabajo del pintor. Ya no se trabaja «en la masa», sino con toques ligeros. A esto se le llama «lograr que el lienzo cante». Es el acorde final de los tonos.

Usa pintura no diluida, así como sale del tubo.
Sepárate habitualmente para juzgar tu trabajo. ¡Sé tu primer espectador!
¡No corras demasiado! Afina tu trabajo poco a poco , aplica las luces, trabaja las sombras, protege los datos. A partir de este instante , cualquier modificación profunda del color supone un cambio de todos y cada uno de los tonos del cuadro. Aprende a pararte…¡En este momento , a firmar el cuadro!

 

 

 

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