¿Qué nos ha enseñado la dación en pago durante todo este tiempo?

Aunque la ley hipotecaria incorpora la posibilidad de que las entidades de crédito apliquen la dación en pago a sus hipotecas, lo cierto es que la mayoría del sector financiero ha racaneado en la inclusión de esta cláusulas en los créditos hipotecarios que comercializa. De hecho ha preferido la otra alternativa que ofrece la ley: la de negociar individualmente con el cliente la posibilidad de aceptar la entrega de la vivienda para enjugar la deuda en el caso de que se produzca una ejecución hipotecaria. Tan solo Bankinter optó en su momento (2011) por poner en el mercado una hipoteca con dación en pago para los créditos para vivienda. Se desmarcó entonces del conjunto del sector.

“Quisimos anticiparnos en aquel momento al anuncio de medidas por parte del Gobierno que abrieran la vía en la legislación a la dación en pago ante la demanda social existente”, afirman fuentes de la entidad para justificar el lanzamiento de la ‘Hipoteca sin más’. En el 2012, se aprobó un real decreto en este sentido que dio la opción a todo el sector para incorporar este producto financiero a su cartera. Nadie copió el ejemplo de Bankinter. Y ahora tampoco, cuando la entidad ha decidido extender ese producto a las hipotecas de tipo fijo y mixto, aprovechando la circunstancia de que tanto la oferta –en primer lugar– como la demanda se han volcado en la comercialización de este tipo de crédito. “En nuestro caso, el 16% de las nuevas hipotecas son de tipo fijo o mixto”, explican fuentes de la entidad financiera. La proporción llega a ser incluso mayor en otras entidades, en las que los créditos de tipo único pueden alcanzar hasta el 30% de la nueva producción, según han explicado recientemente en la presentación de sus resultados semestrales. Por eso podemos entender perfectamente porque la dación en pago no solo es necesaria, sino que es hasta vital.

Alarma social

En el 2011, el volumen de ejecuciones hipotecarias provocó una gran alarma social, y dio lugar a la aparición de asociaciones de afectados en defensa del derecho a una vivienda digna para quienes no podían conservar la propia por los efectos de la grave crisis económica. El Gobierno se vio obligado a introducir cambios legislativos, de los que se desprendían la voluntad de los intereses de las entidades financieras, en muchos casos tocadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria. En estos momentos existe una ley de dación en pago, que es el real decreto-ley 6/2012 de 9 de marzo de 2012, de medidas urgentes para la protección de deudores hipotecarios sin recursos. Bajo este panorama hay que prestar especial atención a las cláusula suelo que tiene cada banco.

A principios del 2016, el Ejecutivo introdujo modificaciones legales que incluían medidas para reforzar la protección a los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social. Fue la conocida entonces como ley de la ‘segunda oportunidad’. Añadía un paquete de medidas que daban la posibilidad, entre otras, de liquidar una deuda hipotecaria a través de la dación en pago. Otorgaba la opción al banco y al cliente de negociar la entrega de la vivienda para saldar la deuda. A esta alternativa se acogen la mayor parte de las entidades, que han descartado incluir un producto hipotecario específico en sus carteras de créditos.

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